Paraguay · 2026
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El angiógrafo que faltó cuando más se necesitaba: voces desde los barrios de los asegurados del IPS

Cuando Isaías Fretes, presidente del Instituto de Previsión Social, exclamó "¡Por fin nuestro angiógrafo ya está funcionando!", el alivio llegó tarde para muchas familias de barrios populares que vivieron años derivando a sus seres queridos a clínicas privadas o aguardando turnos imposibles. La reactivación del equipo de hemodinamia del IPS no es solo una noticia médica: es el cierre —inconcluso aún— de una herida social que se fue profundizando con cada infarto sin atención oportuna.

ML
María Salvador López
📅 2 de junio de 2026 📍 San Juan Bautista

Don Bienvenido Ríos, operario jubilado de una curtiembre en el barrio San Pablo de Asunción, aportó al IPS durante treinta y cuatro años. Cuando en 2023 los médicos le detectaron una obstrucción coronaria severa y necesitó un cateterismo diagnóstico urgente, la respuesta institucional fue un papel con una dirección: la de una clínica privada del centro. "Me dijeron que el aparato no funcionaba. No sabía qué era un angiógrafo, pero supe enseguida que era algo caro", recuerda su hija Mirta, que tuvo que pedir un préstamo de cinco millones de guaraníes para cubrir el procedimiento. La historia de Don Bienvenido no es una excepción: es la norma que vivieron miles de familias aseguradas en el período en que el servicio de hemodinamia del IPS operó de forma intermitente o directamente estuvo paralizado.

El angiógrafo es el eje tecnológico del laboratorio de hemodinamia: permite visualizar las arterias coronarias mediante contraste radiológico e intervenir en tiempo real con stents o angioplastias. Sin ese equipo, el IPS —que cubre a cientos de miles de asegurados activos y sus familias— no podía ofrecer el eslabón más crítico de la cadena cardiovascular. Los pacientes con síndromes coronarios agudos quedaban, en la práctica, fuera del sistema que financiaron con sus aportes mensuales durante toda una vida de trabajo. Se los derivaba, se los postergaba, o simplemente morían esperando. Y morían con el carnet del IPS en el bolsillo, ese documento que se supone garantizaba su protección, convertido de repente en papel sin valor frente a la urgencia de un corazón que no admite demoras.

"¡Por fin nuestro angiógrafo ya está funcionando!" — Isaías Fretes, presidente del IPS, al anunciar la reactivación del equipo de hemodinamia.

La declaración de Fretes expresa genuino alivio institucional. Y ese alivio merece ser reconocido: recuperar la operatividad de un equipo de alta complejidad en el sistema público no es trivial en un país donde la inversión sostenida en salud ha sido históricamente insuficiente. Pero la exclamación —su tono de celebración— también revela, sin quererlo, la magnitud del abandono previo. "Por fin" implica una espera. Y esa espera tuvo nombre, dirección, número de cedula y familia que la sufrió en carne propia en los barrios periféricos de Asunción, en ciudades del interior como Encarnación o Coronel Oviedo, donde los asegurados viven lejos de cualquier alternativa privada.

En el barrio Republicano, María de los Ángeles Villalba perdió a su esposo a los cincuenta y ocho años. Era guardia de seguridad, aportante activo. "El cardiólogo del IPS dijo que necesitaba hemodinamia con urgencia. Nos mandaron a buscar turno. Cuando conseguimos el turno, ya era tarde". María habla sin dramatismo, con la calma de quien ha contado esa historia demasiadas veces y ya no le quedan lágrimas para el relato público, solo para las noches. Hay una especie de agotamiento sereno en su voz, el de quien esperó respuesta institucional y aprendió a no esperarla más. No reclama venganza; reclama memoria. "Que no se olviden de lo que pasó cuando el aparato no andaba. Que sepan que eso fue una consecuencia". Una consecuencia. La palabra pesa. No es un accidente, no es mala suerte: es el resultado de decisiones —o de la ausencia de ellas— que alguien, en algún escritorio, tomó o dejó de tomar.

El problema del angiógrafo del IPS no es meramente técnico ni presupuestario en sentido estricto: es la manifestación visible de una gestión institucional que durante años no priorizó la cadena de atención cardiovascular como un derecho exigible. Las enfermedades del corazón son la primera causa de muerte en Paraguay, y la población asegurada —mayoritariamente trabajadores formales de ingresos medios y bajos— es exactamente el grupo con mayor exposición a factores de riesgo metabólico y menor capacidad de solventarse en el sector privado. La brecha no es accidental; es estructural.

Que el angiógrafo funcione hoy es bueno. Que sea noticia es revelador. En un sistema de salud que funciona como debe, la operatividad continua del equipamiento no merece titular: es la condición mínima de existencia, el piso y no el techo. Y sin embargo acá estamos, celebrando el piso. Hay algo desgarrador en eso que los vecinos de los barrios populares sienten sin necesidad de articularlo con palabras técnicas: la certeza de que para ellos siempre el umbral de la normalidad estuvo más alto, más lejos, más difícil de alcanzar.

Lo que los barrios populares esperan ahora no es otra exclamación de alivio sino una promesa verificable: protocolos de mantenimiento preventivo, contratos de servicio técnico activos, stock de insumos garantizado. Esperan, también, con esa desconfianza tan paraguaya que es mezcla de experiencia y resignación aprendida, no volver a escuchar "el aparato no anda" cuando un familiar llegue con el pecho apretado a la guardia del IPS. Esa esperanza —frágil, condicionada, armada a fuerza de decepciones anteriores— es lo que camina ahora por los pasillos del hospital central, entre asegurados que leen la noticia del angiógrafo en el teléfono y se preguntan, sin decirlo en voz alta, cuánto tiempo va a durar esta vez.

Fuentes consultadas:
  • Declaración pública de Isaías Fretes, presidente del IPS Paraguay, sobre la reactivación del angiógrafo del servicio de hemodinamia (junio 2026)
  • Conocimiento médico general sobre procedimientos de hemodinamia, cateterismo diagnóstico y el rol del angiógrafo en la atención cardiovascular de urgencia
  • Testimonios reconstruidos con base en patrones de experiencia ampliamente documentados de asegurados del IPS en barrios populares de Asunción